La Fórmula 1 sigue adaptándose a la nueva generación de monoplazas y uno de los primeros cambios importantes llegará en el Gran Premio de Mónaco. La FIA decidió intervenir directamente en la gestión de potencia de los autos para evitar que las velocidades alcancen niveles considerados excesivos dentro del circuito urbano más icónico del calendario.
Aunque Mónaco no se caracteriza por ser una pista rápida, la evolución tecnológica de los monoplazas para 2026 encendió las alarmas entre los responsables de la categoría. La combinación entre motores híbridos más eficientes y sistemas eléctricos más potentes podría generar aceleraciones demasiado agresivas incluso en un trazado lleno de curvas cerradas y muros a pocos centímetros de la pista.
Por ese motivo, la FIA implementará una configuración especial que limitará la entrega de potencia en determinados momentos de la vuelta. El objetivo no es hacer más lentos a los pilotos, sino reducir riesgos en un circuito donde cualquier error suele terminar contra las barreras.
La decisión también busca mantener un equilibrio entre rendimiento y seguridad. Mónaco fue diseñado para otra era del automovilismo y los actuales monoplazas son más anchos, más pesados y considerablemente más rápidos que los de décadas anteriores.
Este ajuste técnico representa una medida preventiva. La FIA considera que es preferible actuar antes de que aparezcan situaciones peligrosas en carrera, especialmente en un escenario donde los espacios para maniobrar son mínimos y los márgenes de error prácticamente inexistentes.
La modificación afectará principalmente la velocidad punta y la aceleración en ciertos sectores del circuito. A pesar de ello, los equipos seguirán teniendo margen para trabajar en estrategia, puesta a punto y gestión de neumáticos, aspectos que históricamente han sido decisivos en el Gran Premio de Mónaco.



