La Selección de Italia continúa atravesando una profunda crisis institucional y deportiva. En medio de la incertidumbre por la elección de un nuevo entrenador, el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Giovanni Malagó, confirmó que mantiene conversaciones con Roberto Mancini para que vuelva a dirigir a la Azzurra.
El posible regreso del técnico supondría una nueva oportunidad para el entrenador que condujo a Italia a conquistar la Eurocopa 2021, el último gran éxito del combinado italiano.
Mancini, el principal candidato
Tras la renuncia de Paolo Maldini y la crisis generada por el rechazo de Andrea Pirlo como seleccionador, la Federación busca una solución que devuelva estabilidad al proyecto deportivo.
En ese escenario, Roberto Mancini aparece como el principal candidato para asumir nuevamente el mando de la selección italiana, con el respaldo de varios dirigentes de la FIGC.
Su anterior ciclo dejó recuerdos imborrables, especialmente por la conquista de la Eurocopa frente a Inglaterra en el estadio de Wembley.
Un regreso con cuentas pendientes
Aunque Mancini llevó a Italia a lo más alto de Europa en 2021, su proceso también quedó marcado por no conseguir la clasificación al Mundial de Qatar 2022, una ausencia histórica para la tetracampeona del mundo.
Ahora tendría la oportunidad de iniciar un nuevo proyecto con el objetivo de devolver a Italia al protagonismo internacional.
Cambios en la estructura
La crisis no solo afecta al banquillo.
Tras la salida de Paolo Maldini como director de selecciones, diversos medios italianos señalan que Claudio Ranieri es uno de los principales candidatos para ocupar ese cargo y liderar la reconstrucción deportiva de la Federación.
Dato destacado
Roberto Mancini fue el entrenador que puso fin a más de cinco décadas sin títulos continentales para Italia, conquistando la Eurocopa 2021 y devolviendo a la Azzurra a la élite del fútbol europeo.
Opinión
El posible regreso de Roberto Mancini representa una apuesta por la experiencia y el conocimiento del entorno de la selección. Sin embargo, el contexto es muy diferente al de su primera etapa. Italia necesita recuperar estabilidad institucional y reconstruir un proyecto competitivo. Si finalmente se concreta su vuelta, tendrá el desafío de repetir los éxitos del pasado y devolver la ilusión a una afición que exige volver a competir entre las grandes potencias del fútbol mundial.



