La salida de Jaylen Brown de los Boston Celtics continúa generando repercusiones en la NBA. Apenas un día después de confirmarse su traspaso a los Philadelphia 76ers, el alero de 29 años rompió el silencio y reconoció que la manera en la que la franquicia manejó su salida le dejó un sentimiento de decepción, asegurando que existió una «falta de respeto» hacia su trayectoria dentro de la organización.
Brown, elegido por Boston con la tercera selección del Draft de 2016, pasó diez temporadas defendiendo la camiseta verde. Durante ese periodo disputó múltiples finales de la Conferencia Este, conquistó el campeonato de la NBA en 2024 y fue elegido MVP de las Finales, convirtiéndose en una de las principales figuras de la franquicia junto a Jayson Tatum. Sin embargo, ese ciclo llegó inesperadamente a su fin hace apenas unos dias, cuando los Celtics acordaron enviarlo a Philadelphia a cambio de Paul George, además de dos selecciones de primera ronda (2028 y 2031) y dos de segunda ronda (2028 y 2030).
El escolta explicó que aún intenta asimilar todo lo ocurrido. En un comunicado difundido en sus redes sociales y posteriormente durante una transmisión en Twitch, confesó sentirse «emocionado y decepcionado al mismo tiempo», ya que nunca imaginó abandonar la organización de esa manera después de una década defendiendo sus colores. Brown insistió en que jamás pidió privilegios ni solicitó un traspaso, asegurando que siempre respondió dentro y fuera de la cancha.
Jaylen Brown went live to address Brad Stevens and being traded by the Boston Celtics for the first time:
“I’m still processing everything, so give me some time… But I will say, there was a message being sent and that message was received. I wasn’t thrilled with the amount of… pic.twitter.com/nsAncwb42g
— Ahmed/The Ears/IG: BigBizTheGod 🇸🇴 (@big_business_) July 3, 2026
Posteriormente, el nuevo jugador de los 76ers fue más directo al referirse al manejo interno de la operación. Según relató, lo que más le dolió no fue el intercambio en sí, sino la escasa comunicación que recibió por parte de la directiva encabezada por Brad Stevens, presidente de operaciones de baloncesto de Boston. «Hubo una falta de respeto», expresó Brown, dejando entrever que esperaba una conversación mucho más transparente antes de que se concretara el movimiento.
La decisión a su salida, respondió exclusivamente a una estrategia de reconstrucción deportiva y financiera por parte de los Celtics, que aprovecharon la oportunidad de incorporar a un veterano como Paul George junto con un importante paquete de selecciones del Draft.
A pesar del desenlace, Brown evitó cerrar la puerta a la ciudad donde construyó gran parte de su carrera. El cuatro veces All-Star aseguró que continuará impulsando su fundación Boston XChange, organización dedicada a proyectos educativos y sociales en la comunidad, al considerar que su vínculo con la ciudad trasciende el baloncesto.
En el plano deportivo, el desafío ahora será completamente distinto. Philadelphia suma a un jugador que llega tras firmar la mejor temporada estadística de su carrera, con promedios de 28,7 puntos, 6,9 rebotes y 5,1 asistencias por partido, cifras que le valieron su segunda selección al All-NBA Team. Los 76ers esperan que Brown forme una nueva sociedad junto a Joel Embiid, Tyrese Maxey y el novato V.J. Edgecombe, con el objetivo de consolidarse como uno de los principales aspirantes al título en la Conferencia Este.
Mientras tanto, en Boston comienza una nueva etapa. La salida del MVP de las Finales de 2024 pone fin a una de las duplas más exitosas de la última década y abre interrogantes sobre el futuro inmediato de una franquicia que decidió apostar por un cambio profundo en busca de volver a competir por el campeonato.



