Crece la preocupación por la estabilidad estructural del Estadio Azteca en la Ciudad de México, sede del partido inaugural del Mundial el 11 de junio, mientras científicos y funcionarios analizan informes sobre movimientos graduales del terreno bajo la capital mexicana.
Según el diario deportivo Marca, la NASA monitorea la situación con sofisticados satélites de radar capaces de detectar cambios mínimos en la superficie terrestre.
Esta tecnología permite a los investigadores mapear el hundimiento del terreno en tiempo real e identificar áreas donde la infraestructura podría estar sometida a una presión creciente.
Según algunos informes, los daños en el interior del estadio se han vuelto cada vez más visibles, con fragmentos de concreto desprendiéndose de partes de la estructura.
Algunos aficionados también se han llevado piezas del histórico estadio como recuerdo, lo que aumenta la preocupación por su conservación antes del Mundial.
Los científicos atribuyen el problema principalmente a la extracción prolongada de agua subterránea bajo la Ciudad de México.



