La Fórmula 1 aprovechará el receso obligado de más de un mes, tras la cancelación de los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudita debido a la guerrao en Oriente Medio, para realizar un balance de las primeras tres citas de la temporada y evaluar el efecto de los cambios reglamentarios radicales aplicados también en materia de seguridad.
Las alarmas se encendieron el pasado fin de semana en Suzuka, cuando el británico Oliver Bearman viajaba a más de 300 kilómetros por hora al volante de su Haas rumbo a la curva cuando debió realizar una brusca maniobra para evitar impactar contra el Alpine del argentino Franco Colapinto, que circulaba 50 kilómetros por hora más lento.
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Sólo la presencia de una vía de escape la permitió al joven piloto británico minimizar los daños del impacto contra las vallas, que se produjo con una deceleración de 50G.
La significativa diferencia de velocidad se debe a la forma en que las unidades de potencia gestionan la recuperación de energía eléctrica.Este fenómeno, conocido como «superclipping», provoca que los motores del coche reduzcan repentinamente la velocidad para recargar las baterías, incluso si el piloto mantiene el pedal del acelerador a fondo.
El español Carlos Sainz, de Williams, fue uno de los primeros en preguntarse qué ocurriría en circuitos de alta velocidad como Bakú, Singapur o Las Vegas, donde la pista está delimitada por muros a pocos metros de distancia.
La FIA es consciente del problema y ha dejado claro que está supervisando y evaluando cuidadosamente cada aspecto de la nueva normativa, con especial atención a su impacto en la seguridad.
El meollo del asunto reside en el uso de la energía eléctrica. Se ha hablado de reducir la potencia recuperable mediante la optimización del motor (de 350 kW a 250 kW), pero esto ralentizaría aún más los bólidos.
Otros sugieren aumentar la potencia de los motores de combustión interna y reducir el papel de la propulsión híbrida. Sin embargo, se desconoce aún el rumbo de las decisiones y los pilotos desean seguir disfrutando de su pasión sin exponerse a riesgos adicionales más allá de los inherentes a este, un deporte de por sí peligroso.



