Cristiano Ronaldo continúa rompiendo barreras de longevidad. A sus 41 años sigue compitiendo en la élite y disputando partidos mundialistas, algo que muy pocos futbolistas han logrado. Sin embargo, mientras los récords de permanencia siguen llegando, los goles ya no aparecen con la misma frecuencia.
La estadística es contundente: apenas un gol en sus últimos ocho partidos de Copa del Mundo. Desde aquel penal convertido ante Ghana en Catar 2022, el portugués acumula siete encuentros consecutivos sin celebrar una anotación en la máxima cita de selecciones.
El contraste se vuelve inevitable cuando se observa a sus principales competidores generacionales. Mientras Cristiano suma ocho goles mundialistas en cinco ediciones, Lionel Messi cerró Catar 2022 con 13 tantos y lideró a Argentina hacia el título, marcando en fase de grupos, octavos, cuartos, semifinal y final. Por su parte, Kylian Mbappé ya superó la decena de goles mundialistas antes de cumplir los 28 años y amenaza seriamente varios de los registros históricos del torneo.
La grandeza de Cristiano no está en discusión. Es el máximo goleador de selecciones, el único futbolista que ha marcado en cinco Mundiales diferentes (2006, 2010, 2014, 2018 y en Qatar), y uno de los jugadores más influyentes de la historia. Pero cuando se habla específicamente de impacto goleador en la Copa del Mundo, Messi y Mbappé parecen haber tomado la delantera en los últimos años.
La pregunta ya no es si Ronaldo es una leyenda. Eso está fuera de discusión. La verdadera pregunta es si aún puede tener una actuación mundialista que compita con las páginas que Messi ya escribió y con las que Mbappé parece destinado a escribir.



