El debut internacional de Barcelona SC dejó señales alarmantes tras caer en casa ante Argentinos Juniors en la Copa Libertadores, en un partido donde el equipo mostró poca generación de juego, escasa reacción y una imagen futbolística muy distante de lo esperado para un inicio de temporada.
El contexto tampoco ayuda: la institución arrastra problemas dirigenciales y financieros, y este encuentro era visto como la oportunidad ideal para cambiar el ánimo y recuperar confianza. Sin embargo, la falta de cohesión de una plantilla recién armada y el bajo rendimiento colectivo aumentaron la preocupación entre hinchas y analistas.
Uno de los aspectos más llamativos fue la actitud del entrenador César Farías, quien dirigió con una calma inusual para su estilo, lo que muchos interpretan como una señal inquietante sobre la situación interna del equipo.



