El US Open se confirmó como el Grand Slam más «pet-friendly» del circuito porque permite que los tenistas partidcipantes del torneo, gocen no solamente del respaldo de sus familiares y amigos, sino de sus mascotas de cuatro patas, que suelen ser un «cable a tierra» para disminuir las tensiones en el deporte.
Una posibilidad de para aquellos que suelen sufrir cuando se ven obligados a estar lejos de ellos, considerados como un integrante más de la familia, y que ofrece el certamen que se disputa en una Nueva York donde los «pichichos» están presentes prácticamente en cada rincón de la «Gran Manzana», con más de medio millón de canes registrados.
El «New York Times» hizo un seguimiento de algunas de las mascotas que acompañan a los tenistas que disputan el US Open, como «Quincy», el labrador que acompaña a sol y a sombra a la estadounidense Danielle Collins (61) y que seguramente la ayudó a atenuar el dolor por la eliminación en primera ronda frente a la rumana Jaqueline Cristian (50).
«Quincy» es una excepción a la regla de quienes dicen vivir «una vida de perros», puesto que suele alojarse con Collins en hoteles cinco estrellas con vista a Manhattan, desayuna huevos con tocino y hasta recibe un masaje relajante por la tarde.
Lo mismo aplica para «Bella», la dachsund (perra salchicha) miniatura de la rusa Anna Kalinskaya (29), próxima rival de la polaca Iga Swiatek (3) por el pasaje a octavos de final, quien suele pasearse como por su casa por la sala de las jugadoras, como «Mander» el maltipoo de la ucraniana Marta Kostyuk (28), frecuentemente visto al borde de la cancha cuando ella se entrena.
La US Tennis Association (USTA) le solicitó a los tenistas no llevar a sus mascotas a los vestuarios o a la cafetería, un pedido que suele ser ignorado porque no se trata de una regla oficial, tal como reconoce Collins: «Te piden que no los traigas al vestuario, lo cual es comprensible, pero a todos en el vestuario les encantan los perros», explica.