El ecuatoriano Karl Egloff y el estadounidense Tyler Andrews se preparan para una de las hazañas más extremas del montañismo moderno: romper el récord de velocidad en el Everest sin oxígeno suplementario. Ambos atletas intentarán subir y bajar la montaña más alta del planeta en tiempo récord, en medio de una temporada marcada por la masificación y las interminables filas de turistas en la ruta hacia la cima.
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Egloff, nacido en Ecuador y residente en Suiza, es uno de los corredores de montaña más reconocidos del mundo. El andinista ha impuesto récords de velocidad en cumbres como el Kilimanjaro, el Aconcagua, el Elbrus y el Denali, consolidándose como una referencia global en ascensos extremos. Ahora apunta al Everest, considerado el desafío más complejo de su carrera deportiva.
La principal preocupación para Egloff y Andrews no será únicamente el desgaste físico o la falta de oxígeno, sino el enorme tráfico humano en la montaña. Durante esta temporada se registró un récord histórico de 274 ascensos al Everest en un solo día por la ruta nepalí, una cifra que encendió nuevamente las alarmas sobre la seguridad en la montaña.
Las largas filas en sectores críticos como el Hillary Step o la Cornice Traverse pueden representar una amenaza real para quienes buscan velocidad. En esas zonas, los montañistas suelen esperar durante minutos —o incluso horas— a más de 8.000 metros de altura, donde el oxígeno es mínimo y cualquier retraso puede resultar fatal.
Egloff y Andrews competirán prácticamente en paralelo, aunque cada uno seguirá su propia estrategia. Ambos buscarán superar el registro histórico establecido por Kaji Sherpa en 1998 y acercarse a las marcas de Kilian Jornet en ascensos rápidos al Everest. La batalla promete convertirse en uno de los eventos deportivos más impactantes del alpinismo en 2026.



