Si la continuidad fuera un campeonato, pocos clubes de la Serie A ecuatoriana pelearían el título. Desde la creación de la Liga Profesional de Fútbol (LigaPro) en 2019 hasta 2025, un director técnico permanece en su cargo, en promedio, apenas 274 días. Traducido al lenguaje del hincha: nueve meses, menos de una temporada completa.
El dato es contundente y retrata una realidad incómoda: la inestabilidad, la ansiedad y la urgencia por resultados inmediatos se han convertido en norma en el fútbol ecuatoriano. En siete temporadas, 92 entrenadores han pasado por al menos un club de la Serie A, la mayoría sin tiempo real para consolidar una idea de juego.
En un contexto marcado por el “resultado mata proceso”, hay excepciones que llaman la atención. Pool Gavilánez es el gran emblema de la paciencia dirigencial. Al frente de Guayaquil City, acumula 1.758 días y 149 partidos en la Serie A, un caso casi irrepetible en el país. Y eso que su rendimiento fue del 35,6% y que el club perdió la categoría en diciembre de 2023. Aun así, el proyecto continuó y el récord sigue creciendo.
En el segundo lugar aparece Paúl Vélez, quien dirigió a Macará entre 2019 y 2022 durante 1.269 días, con una efectividad del 47,6%. El podio lo completa Ismael Rescalvo, que estuvo 1.267 días al mando de Emelec (2019–2022). Tres temporadas completas, sin títulos, pero con una continuidad poco habitual.
El último entrenador en superar la barrera de los mil días es el colombiano José “Cheché” Hernández, quien estuvo 1.097 días en Técnico Universitario.
El contraste es fuerte. Mientras los más estables superan los mil días, el resto vive al filo del despido. Los otros 88 entrenadores duraron entre 986 días (Santiago Escobar en Universidad Católica) y apenas 10 días, el caso extremo del argentino Fabián Frías, quien en 2025 dirigió al Mushuc Runa del 27 de julio al 6 de agosto: tres partidos, tres derrotas, eliminación de Copa Ecuador y despido inmediato.
Un caso particular es el de Geovanny Cumbicus, el técnico con más partidos dirigidos en este período: 151 encuentros, repartidos en cinco clubes distintos (Olmedo, Técnico Universitario, Libertad y Mushuc Runa en dos etapas). Mucho trabajo, poca estabilidad.
Entre 2019 y 2025, 25 clubes han disputado la Serie A. Guayaquil City lidera el ranking de la paciencia: no ha cambiado de entrenador en todo el período.
Le sigue Universidad Católica, un club que apostó por los procesos incluso cuando los resultados no llegaban de inmediato. En siete años tuvo solo cinco entrenadores, con un promedio de 477 días por DT. La recompensa llegó en 2025 con el título de la Copa Ecuador, una victoria que simboliza el triunfo del proyecto sobre la urgencia.
Luego aparecen Macará (461 días) y Liga de Quito (443 días), este último con logros de peso: dos títulos de LigaPro y la Copa Sudamericana 2023, confirmando que la continuidad suele pagar dividendos.
En la otra cara de la moneda está Delfín, el club más inestable del período: 12 entrenadores en siete años, con un promedio de 206 días por técnico. Le siguen Deportivo Cuenca (11 DT) y el tridente de alta rotación conformado por Barcelona SC y Aucas, con nueve entrenadores cada uno. En todos los casos, sin contar interinatos.
La tendencia es clara y preocupante. En 2023, un entrenador duraba en promedio 350 días en un club de LigaPro. Dos temporadas después, esa cifra cayó 76 días, hasta los actuales 274. Menos tiempo, más presión y decisiones cada vez más apresuradas.



