Este domingo en Rabat se disputó la final de la Copa Africana de Naciones entre Senegal y Marruecos, que tuvo una definición icónica. El resultado durante los 90 minutos fue 0-0, pero en la prórroga llegó el 1-0 que le da el bicampeonato a los Leones de Teranga tras cuatro años.
En el transcurso del primer y segundo tiempo hubo acciones para ambas escuadras, sin embargo los reflejos y técnica de sus arqueros prevaleció.
En los minutos adicionales empezó la ola de polémicas cuando anularon el tanto senegalés por una falta previa dentro del área y de inmediato un agarrón en el otro arco derivó en la revisión VAR y posteriormente el penal a favor del elenco marroquí.
Dicha decisión generó malestar en el banquillo ‘visitante’, así que su DT ordenó a sus dirigidos a retirarse del terreno de juego. Ellos no dudaron y se fueron al camerino. Los minutos pasaban y la tensión aumentaba.
Hasta que su 10, Sadio Mané, priorizó la deportividad y fue a llamar al resto de sus compañeros. Al volver, se reanudaron las acciones con la pena máxima, ya sancionada. A la ejecución fue Brahim Díaz, aunque no le funcionó el lujo porque Edouard Mendy atrapó la pelota. El árbitro pitó, dando paso al tiempo extra.
Cuando el reloj marcaba los 94′ apareció Pape Gueye con un remate fenomenal, dejando sin posibilidades al golero Bono. Y así terminaba una de las ediciones más sorprendentes de este trofeo.
Desde ahora, ambas Selecciones se prepararán para la cita mundialista el próximo mes de junio en Estados Unidos, México y Canadá.


