El encuentro, correspondiente a la decimosexta jornada de la Serie A y reprogramado para mediados de enero debido a la disputa de la Supercopa de Italia, marcó el inicio de un calendario exigente para el Inter, que afronta cinco compromisos en el mes: tres por el torneo local y dos por la Liga de Campeones. El primero de ellos fue este duelo en casa frente al Lecce.
Desde el pitazo inicial, el conjunto negriazul asumió el protagonismo, monopolizó la posesión del balón y arrinconó a la visita contra su propio arco. Apenas a los cuatro minutos, Marcus Thuram generó la primera ocasión manifiesta de gol con un cabezazo que pasó muy cerca del poste izquierdo, avisando temprano las intenciones del local.
Con el correr de los minutos, el dominio del Inter se hizo cada vez más evidente. La intensidad, el ritmo elevado y la acumulación de jugadores en campo rival le permitieron, en varios pasajes, desarticular la compacta defensa del Lecce y crear numerosas situaciones de peligro. Sin embargo, el arquero visitante se erigió como una de las figuras en el arranque del partido, respondiendo con solvencia y manteniendo a su equipo con vida pese a la constante presión ejercida por el equipo dirigido por Cristian Chivu.


