El Celta volvió a demostrar su fortaleza como visitante y ratificó por qué figura entre los mejores equipos fuera de casa en LaLiga, al imponerse por la mínima a un Sevilla que puso entrega y actitud, pero careció de claridad, talento y contundencia en ataque.
La acción decisiva llegó en los minutos finales, cuando una falta innecesaria de Oso sobre Moriba derivó en un penalti que Marcos Alonso transformó en el 0-1, un golpe duro para el conjunto andaluz.
El equipo gallego supo esperar su momento y sacó rédito del evidente desgaste físico del Sevilla en el cierre del encuentro, tras un esfuerzo intenso durante buena parte del partido.
Una vez que los dirigidos por Giráldez lograron sortear la presión local, dispusieron de oportunidades claras para adelantarse. A los 15 minutos, Odysseas evitó el gol tras un potente remate cruzado de Bryan Zaragoza. Poco después, Javi Rodríguez desaprovechó una ocasión inmejorable luego de recibir un pase milimétrico de Moriba que lo dejó mano a mano con el arquero sevillista.
Pese a la derrota, el Sevilla mostró un despliegue físico notable frente a un Celta que atraviesa un buen momento, destaca por su juego asociado y se ha convertido en un rival incómodo lejos de Balaídos.


