La selección de Croacia cierra uno de los capítulos más exitosos de su historia. Zlatko Dalić dejó oficialmente el cargo como director técnico después de casi nueve años al frente del combinado balcánico, poniendo fin a un ciclo que llevó al país a convertirse en una referencia del fútbol mundial.
El entrenador se despide dejando una huella imborrable tras conducir a Croacia a sus mejores actuaciones en Copas del Mundo desde la independencia del país.
Un legado histórico
Dalić asumió el mando en 2017 y rápidamente cambió la historia de la selección.
Bajo su dirección, Croacia alcanzó el subcampeonato del Mundial de Rusia 2018, una campaña inolvidable en la que eliminó a selecciones como Dinamarca, Rusia e Inglaterra antes de caer en la final frente a Francia.
Cuatro años después volvió a sorprender al mundo al conseguir el tercer lugar en Qatar 2022, confirmando que el éxito de 2018 no había sido casualidad.
Con esos resultados, Dalić se convirtió en el entrenador más importante de la historia del fútbol croata.
Un adiós tras un Mundial complicado
El ciclo llegó a su final después del Mundial 2026, donde Croacia quedó eliminada en octavos de final frente a Portugal.
La eliminación estuvo rodeada de polémica por decisiones arbitrales muy discutidas, especialmente un penal sancionado a favor de Portugal y un gol anulado a Croacia en los minutos finales, acciones que generaron reclamos por parte de la federación y de los propios jugadores.
A pesar de ello, el técnico decidió dar un paso al costado y cerrar una etapa que marcó una época para el fútbol de su país.
Dato destacado
Zlatko Dalić deja Croacia como el entrenador con más tiempo en el cargo en la historia de la selección y con dos de las mejores actuaciones mundialistas del país: el subcampeonato en Rusia 2018 y el tercer lugar en Qatar 2022.
Opinión
Más allá de la eliminación en el Mundial 2026, el legado de Zlatko Dalić difícilmente será igualado en el corto plazo. Transformó a Croacia en una selección respetada por las grandes potencias y logró que un país con una historia relativamente reciente como nación independiente compitiera al máximo nivel. Su salida marca el fin de una generación inolvidable y el inicio de un nuevo desafío para el fútbol croata.



